Ten no Teido, Ten no Mon
Con esta dualidad quiero representar algo que Small Blue Thing ha escrito y me ha hecho meditar acerca de eso que conocemos como "Cielo" (Ten).Ten no Teido: el Grado Máximo del Cielo o el Límite del Cielo... ¿es realmente posible tocarlo? ¿Existe ese límite?
En Zanshin Madrid predican con la no existencia de este límite. Estoy de acuerdo... en parte. De hecho, creo que en mi forma de verlo es la segunda parte de la dicotomía del título: Ten no Mon: las Puertas del Cielo.
El Cielo no tiene límite porque es nuestro objetivo. Creo que no podemos ser tan orgullosos de presumirnos ya en el Cielo como para saber que no tiene límites, en tanto en cuanto nuestro objetivo debe ser alcanzar las Puertas del Cielo. Las Puertas de Entrada al Cielo (allí dónde no he de sentir vergüenza alguna por lo que hice en vida).
¿Límites? Nos los ponemos nosotros. Pero nos los ponemos aquí, en la tierra. En el Chi que pisamos día a día y que de esta forma- día a día- trabajamos.
[EDITADO]
Igual que el yumi en Kyudo nos hace partícipes de la unión entre el Cielo y la Tierra (Ten - Chi) nosotros propiciamos esa unión sosteniendo el yumi. Somos parte de la unión, no el Cielo o la Tierra en sí y sin él (sin el arco) no somos nada.
Esta alusión viene al caso porque nosotros, como seres de carne y hueso, atados a pasiones terrenales y con aspiraciones celestiales, estamos precisamente entre Tierra y Cielo, ocupando nuestro justo lugar. No somos la Tierra; somos parte de ella. No somos el Cielo; tratamos de alcanzarlo.
[EDITADO]
Rompemos el equilibrio del universo con nuestro acto de lanzar la primera flecha y lo reconstruimos con el lanzamiento de la segunda. Somos parte del universo, no el universo en sí.
Así pues, el Cielo es nuestra meta, sus puertas; no encontrar su límite. Ese reto, creo yo, está destinado a entidades superiores. Nuestros Kami ("divinidades").
¿Opiniones?:D
