Budo Zanshin

Wednesday, October 31, 2007


En Budo, cada día es el primero.

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Saturday, October 27, 2007

¿Y para qué rayos iría nadie a un curso de arbitraje?

Pues no sé... Así a bote pronto se me ocurre... ¿para aprender kendo, por ejemplo?

No me gusta postear a mitad de un curso, y menos cuando sólo son de fin de semana. Pero, entre que esta tarde me ha subido la fiebre del catarro y me perderé la primera práctica, y la fortísima impresión que me ha dejado está dejando Takizawa-sensei, si no posteo reviento.

Takizawa Sensei, octavo dan, maestro titular de, entre otros, el Dojo de Valencia, aquí en España. Ómen-senpai le recordará especialmente Decía la convocatoria que el curso estaría "orientado al arbitraje y temas relacionados, como una parte importante del kendo y necesaria para el desarrollo del kenshi a todos los niveles".

Y aunque me apunté casi como un ejercicio de voluntad, lo he percibido desde que ha abierto la boca. Esta mañana he recibido una lección impagable de atención, de concentración, de técnica. De pie, sin moverme (y sin dejar de toser y moquear), vestida con un traje prestado de herberwest, he experimentado por qué el maestro nos decía que, en el campeonato, el árbitro ha de terminar más cansado que los kenshis o su arbitraje no habrá sido correcto. Mirando el kendo de los voluntarios a los que estamos "arbitrando" conectaba directamente con el mío.

Me decepciona que, al menos esta mañana, frente a kendokas de todo el país, hayamos aparecido tres estudiantes de mi dojo. Sé que las fechas no son muy propicias, y, bueno, ya veremos mañana por la mañana. Pero creo que a muchos se nos olvida la poderosa herramienta que es la observación: es lo mismo que cuando algunos estudiantes universitarios hablan sin parar de prácticas, prácticas, prácticas. ¿Para qué querría nadie una cámara de última generación que grabara un atardecer... sin haber visto de cerca un miserable cuadro de Millet?

Observar al compañero que compite. Observar al compañero que arbitra. Observar al sensei, sentir al sensei. Atención. Atención. Atención.

Zanshin.





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Friday, October 19, 2007

"¡Con la pierna, con el cuerpo, échale corazón, hostia, que no estás ahí!"

Me quiere mi sensei, ¿eh? ;)

He vuelto por fin a los entrenamientos de kendo después de más de dos meses de baja y dos más de viaje por Irlanda. A pesar de cierta fobia que, mi lóbulo frontal sabrá por qué, asocio con la rutina de coger los trastos y llegar al Dojo, pocas veces había tenido más ganas de llegar.

Qué dolor. Qué cansancio. Qué gozada.

Han tenido que pasar tres años para que entienda lo fundamental del entrenamiento. Manda narices.

Mucha gente, acostumbrada al ejercicio diario y con más experiencia en Artes Marciales, suele quejarse de cuánto les cuesta desarrollar la actividad sin cansarse. Intentas mantener el tipo, pero sabes que no eres el único que se está muriendo porque puedes oír los jadeos de al lado. El kendo es cansado, duro, anaeróbico y, si no eres alguien de progreso rápido (yo no lo soy), frustrante.

Y cuando, mal que bien, consigues coordinar pies y brazos, llega P.-sensei y te grita dice lindezas como la del título mientras te mete la del pulpo. Pero no puedes pensar porque después, por muy inútil que te sientas, viene otro combate.

Entonces descubres que el cansancio desaparece sin más. No es que dejes de estar cansado, es que estás tan cansado que ya ni sientes. Es el instante en que dejas de pensar. Y es cuando sólo haces kendo.

No te concentras en practicar, en el consejo que has recibido, o en la dirección de tu espada. Sólo practicas. Pero hasta el martes no me había dado cuenta del gozo que se experimenta si eres consciente de ese momento.


Mi primer día en el Dojo, cuando todavía entrenábamos en el gimnasio Tora, ni yo misma daba un duro por aquel cuerpo blando, gordo y desentrenado que no aguantó ni una hora sin desmayarse (literalmente) en chandal. Y entonces, llegó P.-sensei y me dijo "¿Sabes lo que me decía siempre mi maestro? 'Cuando estés completamente agotado, entonces, harás kendo de verdad'".

Me ha costado, ya digo, tres años entender el significado de esa frase. Pero ha merecido llegar al momento en que desapareces y sólo queda la espada. De verdad.

Así que si alguien está pensando que "no vale para" o "no sirve" o "no es bueno" (da igual si estamos hablando de Kendo o cualquier otra cosa), antes de decidirlo, quizá debería esperar a ese momento.




Este post se publica simultáneamente en el blog de Bluething.

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