Budo Zanshin

Sunday, April 22, 2007

Cómo sobrevivir a una lesión

No sé qué tal lo habrán pasado en su momento los senpais, pero yo estoy que me subo, metafóricamente, claro, por las paredes.

Hace tres semanas sentí una punzada en la rodilla al bajar del autobús. Fui a trabajar como si nada y luego al Dojo. Y cuando llevaba como una hora entrenando, D. se acercó a mí y me dijo "¿estás bien, Blue? ¿Por qué lloras?" Bajo el men gane, esta servidora estaba echando lagrimones de dolor disimuladamente.

Reposé un par de días. Cuando la inflamación de la rodilla disminuyó, me fui a Londres como si nada. Y volví literalmente en brazos de mi marido.

Me perdí un curso que nos encanta y provoqué encima un lío con mi falta. Y al día siguiente me escayolaron. Tengo un esguince (EL esguince, según el médico), y una tendinitis e inflamación de los ligamentos añadida, gracias a mi irresponsabilidad absoluta. Un mes de reposo absoluto, baja, y por supuesto de entrenar ni hablemos.

Y estoy que no lo soporto. Pienso en todo lo que me cuesta progresar, y en los días que me estoy perdiendo por culpa de mi estupidez y mi famoso "yo-lo-aguanto-todo" cuando se trata de dolores físicos, y me pegaría a mí misma una patada si pudiera.

He pensado en hacer algunas traducciones pendientes para la web de Zanshin-Madrid, pero no sé si eso me aumentaría el mono en lugar de apaciguármelo... :(

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Monday, April 09, 2007

Kuu no Ken

Esto lo escribí hace mucho tiempo y os lo dejo íntegro. Tal y como fue. Hoy, hay cosas que han cambiado. Unas a mejor, otras a peor. La esencia es la misma. El Vacío lo es Todo.

Hace tiempo una amiga me preguntó qué significaba el kanji Kuu” y me planteó una seria duda no por no saber su significado semántico (Vacío) sino por lo que representaba para mí el Vacío independientemente y dentro de la frase “Kuu no Ken” (Espada de Vacío). En mi humilde y escasa medida, trataré ahora de explicar lo que quiero decir con Kuu no Ken y qué figura en mi conocimiento acerca del Vacío. Todo tiene un principio y un final, podamos o no podamos verlo. Así como todo libro comienza por el capítulo primero yo empezaré por explicar independientemente cada palabra de la frase y su significado digamos “autoparticular”. Ante todo pedir disculpas si me separo un poco del Kendo, pero en el fondo (y no tan en el fondo) creo que la idea de Vacío está íntimamente ligada a este arte marcial y así pretendo exponerlo.

Kuu. Vacío. Nada. El Todo. Es un concepto algo vago para el entendimiento a priori y, sin embargo, todos somos capaces de intuir inconscientemente qué es porque realmente nuestra naturaleza lo sabe. Es el concepto japonés de Vacío sentado por Miyamoto Musashi. El Vacío reúne los cinco elementos básicos de la filosofía japonesa tal y como se presentan en la Naturaleza. En ella reside la fuerza de entender el Vacío como un Todo. En la Naturaleza y la Naturalidad. Están en nuestra Naturaleza conceptos como el Ser, el Respirar el Pensar, el Latido del Corazón y por no tener que recordar estas cosas para que, de forma natural e inconsciente, para ser realizadas, son perfectas a nivel del Ser y Deber Ser, como las Ideas de Platón o las ideas trascendentales o a priori de Kant. En mi opinión, el Vacío las representa a todas. Es natural que tus pulmones conduzcan el aire. Es natural que el planeta gire en torno al Sol. Es natural que haya Vacío en el Todo, aunque no es tan claro que el Vacío contenga el Todo. Yo creo que el Vacío es ese instante de perfección al que todo ente aspira y así, Todo lo que se hace es perfecto en potencia por lo que de forma basta. El Todo queda comprendido en el Vacío. En una forma natural de hacerlo Todo. La Potencia y el Acto en un solo concepto. Es la estación del año; el día y la noche. La sucesión del tiempo y el devenir de la historia. La inspiración perfecta. El ataque definitivo. La mirada directa al alma del teki (rival) a través de los ojos sin mirarle a los ojos. El Ki- Ken- Tai (Espíritu, Espada, Cuerpo). Es Ten (Cielo) y Chi (Tierra) y lo que queda entre ambos. Sencillamente natural. Simplemente Vacío.

Ken es la Espada. Es el arma y el alma de todo ser. Es una proyección de nosotros mismos sobre lo que hacemos y un reflejo de cómo enfrentamos la vida en cada uno de sus aspectos y retos. Cómo damos por sentado que no hay nada más allá de nuestra muerte y que lo afrontamos con armas y valor. Por la espada vive el ser humano, sea o no un guerrero. Todos pasamos por luchas. Internas para mejorar y externas para crecer. Crecer en el Vacío y en la Senda (Do) que elegimos recorrer. Frío como el acero templado, nuestro juicio nos llevará al Vacío. A ese instante perfecto, al discernimiento último donde las religiones sitúan a sus dioses. Recto ha de ser nuestro camino, como la hoja de una espada en la que una sola variación de forja la hará quebradiza y débil. Así, nuestro camino, nuestra Senda debe ser correcta pues una variación hará diferenciación sobre la meta, el fin al que aspiramos. Así, el Vacío debe alcanzarse en calma, como el acero forjado tras la fragua del Fuego fiero (Ka). Así es la Espada (Ken).

Kuu no Ken es la Espada del Vacío. El camino recto que seguimos hasta la naturalidad. Asumir como propia la Senda recta que nos muestra la Espada, es decir la lucha del día a día. Poder contemplar con satisfacción que todo lo que hemos hecho y por lo que hemos luchado es naturalmente perfecto o, cuando menos, inmejorable. Que no necesitamos meditar más de lo necesario. Que está asumido como parte de nosotros y que está aprendido en el fluir de la vida, como el Agua (Mizu) en un río. Que el Aire (Kaze) nos acerca al conocimiento de otros caminos y que sabemos asumirlos como complementos de nuestro entendimiento. Todo esto completa la Senda (Do) que forma nuestras vidas. Al margen de la espada material y junto a ella si es nuestro camino, nuestra opción. En este aspecto, Kendo nos forma no sólo en el ámbito de la esgrima sino que logra completar parcelas, lagunas de nuestra naturaleza que de otro modo no podríamos comprender y que jamás pensaríamos acerca del mismo Kendo. Como se puede ejemplificar en palabras de un compañero muy especial: “El Kendo puede ser muchas cosas, pero tras el Ken y el Do, tras los combates, tras las armaduras, nos da algo de valor incalculable: conocer a gente buena y especial”.

Sinceramente, estas palabras me animan a seguir con el Kendo y me hacen sentirme halagado, habiéndolas escuchado de quien las escuché ya hace tiempo.

Así entiendo yo Kuu no Ken. Me encantaría poder contrastar puntos de vista contigo que lees estas palabras. Ya sabes donde encontrarme: Entrenando detrás del shinai y el men siempre encontrarás a Daniel Arceo. Dispuesto a charlar. Gracias por tu tiempo.