Budo Zanshin

Sunday, April 30, 2006

"Y no lo olvides: relaja, relaja, relaja"

Supongo que este post (el primero de la serie Saito, al menos), me toca a mí, dado que he sido la única de los tres que ha asistido, el fin de semana completo, a la edición de este año del curso que Saito Sensei (VII Dan Kyoshi) ofrece para los kenshi españoles. A mis dos senpai les ha sido completamente imposible acudir a la jornada de hoy (recupérate pronto, Tatsu), aunque no creo que sus impresiones se hagan esperar.

Esta es la segunda vez que puedo acudir a un curso de Kendo. La primera fue, tal día como hoy hace un año, también con Saito Sensei. Muy poco han tenido que ver mi actitud, mi ego, mis intenciones con el curso pasado; y por lo tanto, la perspectiva que se me ofrece ahora también es completamente diferente. El año pasado fue una actividad más relacionada con este camino que, a pesar de que siempre me había gustado, estaba nada más que descubriendo. Este año era consciente de que el camino estaba bajo mis pies, y he dado algunos pasos guiada por las manos de los maestros Saito y Hashimoto (VI Dan Renshi), entre otros.

No me ha resultado fácil físicamente. Hemos entrenado en tres series, de tres horas cada una, mañana y tarde; lo cual ha sido el ejercicio físico más intenso que he desarrollado en eones. Para los principiantes el curso ha consistido básicamente en entrenamiento técnico (o sea, hacer, hacer y hacer), más unas tres horas de trabajo sobre los kata fundamentales. Un trabajo lleno de energía, centrado precisamente en el sostenimiento de Sen (coraje, poder) durante el kata (o sea convertir el kata en algo más que una coreografía destinada a aprobar un examen); y tres técnicas de desarme que responden a la misma idea: maki waza, hari waza y harai waza. Apartamos el shinai del oponente porque hemos desarmado su energía. En esto no voy a extenderme mucho, porque ya hay aquí quienes pueden desarrollarlo.

De lo que sí puedo hablar es de lo que el curso influye en mí. Por un lado, trabajar la energía de esa forma te hace tremendamente consciente de lo que estás haciendo: cada paso, cada detalle, pequeños errores a los que habitualmente doy menos importancia (mientras intento sostener el ritmo de mis compañeros) se convierten en algo sobre lo que trabajas durante horas. Pero a la vez, paradójicamente, el objeto de la práctica no es un movimiento en concreto, sino la práctica en sí misma. Hashimoto Sensei corrige uno de tus movimientos y ése es tu objetivo fundamental al siguiente minuto, y luego al siguiente, y al siguiente. Y lo mismo pasa con la resistencia: cuando llegas a la conclusión de que si te sientas te van a tener que sacar en parihuelas porque ya no sientes los pies (así que, total, para qué vas a sentarte) siempre acabas sacando un segundo más para practicar algo con un compañero. Y en todo caso, en un ejercicio de generosidad que sólo he visto entre kendokas, siempre, siempre, los maestros y los senpai te dedicarán uno de los minutos que otros compañeros invierten en un ji geiko (combate) para que practiques tu kirikaeshi u otra técnica de tu nivel.

De uno de esos minutos inapreciables salió la frase que da título a este post: "relaja el brazo derecho", dicho varias veces, en calma y con toda la paciencia del mundo, por Arregui Sensei, del Dojo de Euskadi. "Antes de entrar a men respira... respira... respira... respira... Y ahora otra vez: respira... respira...", un momento después, por su compañera Olga Martín Sensei. Y cuando, al despedirme, saludé a los maestros y senpai que nos han acompañado, Aguirre Sensei repite la enseñanza: "no lo olvides ahora, Bluething: relaja, relaja, relaja". Y Hashimoto Sensei, que ha conocido a unos 200 estudiantes este fin de semana, hace otro tanto cuando te despides en la calle y te recuerda "maki un paso, men otro paso. ¡Pero todo seguido!". En japonés. Y lo mejor es que te ha entrado tanto que le entiendes.

No creo que lo que aprendemos en estos cursos sea meramente técnica. Y, desde luego, la dedicación de los sensei tiene su reflejo en nuestro Dojo. Tenemos la suerte de tener a nuestros instructores toda la semana para desarrollar estos ejercicios; y los defectos que me han corregido este fin de semana son los que me hacen trabajar a diario. Tampoco aprender un tercer kata, o que Tatsu-senpai decida abandonarme sin agua y sin comida en un campeonato de estos; o que los sensei corrijan uno de mis defectos en concreto. Es la oportunidad de vivir intensamente el kendo, de respirar kendo, lo que ha hecho mayor efecto sobre mí, y lo que me he llevado al final de este domingo, y eso es lo que modifica lo que mañana leyendo, o dentro de tres días practicando en el dojo, o el próximo curso, vaya a trabajar.

Eso sí, sin olvidarme de relajar el brazo izquierdo, respirar correctamente y ejecutar más despacio, pero todo seguido ;)

Wednesday, April 26, 2006

Un duro entrenamiento

Ayer martes entrenamos, como es habitual. Pero con una pequeña sorpresa. Había venido a visitarnos el señor San Agustín. Kenshi 4ºDan de Renshinkan, dojo de Barcelona.

El entrenamiento comenzó a las 20 de la tarde, con los clásicos tsuburi. Que yo no quería hacer hasta empezar la clase de las 21, peeeeero entré en clase y con ánimo de hacer todas las horas.

Resultado, una clase muy dura. Estábamos en torno a quince personas con bougu, por lo que hicimos 5 grupos de 3 personas en los que los extremos son los motodachi, y el que está en medio hace el ejercicio.

Hasta aquí la primera parte de la primera hora de clase.

La segunda parte consistió en varios ejercicios complementados con un kiri kaeshi final. Cada uno de ellos. Seguidamente, unas rondas de men y kote men durante un minuto (cada ronda, por supuesto). Y con eso acabamos la primera hora. Mis brazos no podían más, pero aún me hice los tsuburi de la segunda hora (hayai tsuburi incluidos) y un par de combates. Cuando mis pulmones dijeron 'basta', me tuve que ir.

Y es que una cosa es entrenar hasta el límite y otra muy diferente practicar sin sentido. Creo que todos tenemos un punto en el que sabemos que no podemos sacar en claro mucho más de un entrenamiento y ese es el momento de hacer un último men y retirarse para poder volver al campo de batalla con las fuerzas totalmente renovadas.

Venimos a aprender un arte, no a matarnos porque sí.

Sabias palabras.

Friday, April 21, 2006

No he podido resistirme

Este post le va a gustar a mi querido Tatsu. Solo voy a poner el link para que podáis admirar las fotos tal y cómo deben admirarse, porque ver esta Jingasa de Dragón en directo tiene que ser una pasada.

Aquí queda esto. La web es maravillosa. Una pena lo de los precios :)

Thursday, April 20, 2006

Vídeos: Mi examen para Primer DAN.

Este post es un poco para que haya algo de multimedia acerca de los que estamos realizando este blog. Aquí estoy yo aprobando el Primer DAN. Espero que os gusten...

En el primer combate yo soy el que hace el hiki-men (golpe a la cabeza hacia atrás).


En este segundo combate soy el que empieza a vuestra derecha.

Wednesday, April 19, 2006

Sobre un futurible Kendo olímpico

A vueltas con el comentario de Ómen-senpai, y las reflexiones que hicimos ayer al respecto, se me ocurre este post.

Mi padre, tras casi 20 años de práctica de Karate, está convencido de que la pérdida de las tradiciones en Artes Marciales es inevitable. Y, aunque no creo que le guste la idea, él sostiene que los propios japoneses han permitido que sea así; y que nosotros tenemos la oportunidad de practicar precisamente porque ya era así antes. Cuando discutimos sobre ello, yo suelo contestarle que si el kendo deja de ser un Arte para convertirse en un deporte muchos dejaremos de practicarlo, porque no habrá sitio para nosotros; que lo que muchos ven como popularización se acaba volviendo más sectario de lo que puede parecer. Se vive para las competiciones, las subvenciones, los campeonatos. Vivir para el Kendo dejaría de ser el objetivo para vivir del Kendo.

Yo me puse un kimono por primera vez a los seis años. Dos años de judo y después 12 de Karate. Es cierto que de estas cosas uno siempre habla según su propia experiencia, y generalizar siempre es difícil; pero lo que yo he visto, al menos, no era ignorar las tradiciones sino despreciarlas por completo. La práctica de la forma (lo que llamamos kata) quedaba reducido a un trámite para pasar los exámenes, y poco menos que una estupidez que no servía para nada. Claro, porque no hay competiciones de kata. Lo mismo ocurría con los estudiantes: el objetivo no era enseñar Karate, sino ganar el Campeonato de España. Con lo cual, la competencia interna era la misma que la externa.

La misma idea la encontré en mi trabajo hace menos de seis meses: hablé con el profe de gimnasia (yo enseño Lengua) para llevar a los chicos y chicas de mi clase a una lección de Kendo en nuestro Dojo, para enseñarles un "deporte" más. Mi compañero no sabe qué es el Kendo _bueno, ahora sí ;)_, pero le pareció buena idea. Al final, la visita no se llevó a cabo porque la Jefatura de Estudios consideró que no era una prioridad educativa mostrarles un cuarto deporte. Sólo tuvieron en cuenta la actividad física, y no ninguna otra (Ética, Historia, Filosofía) que acompañan al Kendo; supongo que porque en las Artes más conocidas como el Judo o el Taekwondo la situación que he descrito arriba es la general.




Puede que la diferencia entre el panorama que yo he pintado y el que quisiéramos, al menos, los que escribimos aquí y la gente de nuestra escuela, está en los propios practicantes. Al final todos obtenemos lo que buscamos: los que quieren ganar una medalla obtendrán una medalla. Los que quieren combatir su ego, obtendrán un buen combate.

Acabo de ver un documental sobre el Torneo Universitat de Valencia de Kendo 2005 en el que los hermanos Castro dicen "lo bueno de esto es que puede hacerlo todo el mundo". Quizá sea un tanto egoísta mi postura de querer mantener el Kendo en esa línea. No lo sé. Pero creo que deportes olímpicos sobran (¿alguien recuerda ahora a los últimos medallistas de, por ejemplo, Taekwondo?), y disciplinas que enseñen lo que el Kendo me enseña a mí cada día... apenas quedan.

Tuesday, April 18, 2006

¿Dos tipos de Kendo?

Hoy se ha hecho resumen del Campeonato de Madrid de Kendo. Se ha hecho ronda de preguntas y respuestas y, claro, ha surgido una ya clásica:

"He visto que algunas personas apartaban la cabeza cuando iban a recibir un men. ¿Eso es correcto?"

Bien. Correcto, aceptado, pero no ortodoxo. Y en Japón no está bien visto.

Entremos ahora en el título del post y entenderemos la pequeña introducción.

En efecto, hay dos tipos de Kendo. No escuelas, hagamos la clara distinción. Tipos. El primero es el shiai kendo, o kendo de combate (shiai: combate, encuentro deportivo). A este tipo de kendo pertenecne movimientos del estilo apartar la cabeza, agacharse para evitar un golpe, atravesar el shinai para detener un golpe, etc... No es el más correcto, si nos ajustamos a la definicioón de arte marcial, pero gana combates.

El segundo y no por ello menos importante es e tadashi kendo, o kendo correcto
(tadashi: correcto). Este es el practicado con más extensión en Japón. No permite florituras como apartar la cabeza y demás. Es tan simple como hacer Kendo. Sin más explicaciones. Sin más adornos. Si tu Kendo es correcto, es tadashi, no hay shiai kendo que te derrote. Simplemente es la teoría hecha práctica.

En Zanshin Madrid practicamos TADASHI KENDO y abogamos por él. Y el que diga lo contrario simplemente miente ;)

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Personalmente: Tadashii Kendo, mejor. El Kendo no es un deporte. El Kendo no está hecho para "ganar a nadie". El shiai kendo... bueno, para los que saludan con reverencias al dejar el shiai-jo (lugar para combatir).

Monday, April 17, 2006

Ahondando en el significado de BU


Como se ha explicado antes en este blog- y en muchos otros lugares- y que todo practicante (budoka) sabe- o debería saber- la palabra Budo significa, literalmente, camino de la guerra (del japonés Bu: guerra y Do, michi: camino, senda). Pero lo que la mayor parte de los practicantes desconoce es el otro significado del kanji (ideograma) Bu: la palabra china implica el concepto de cesar la lucha, dejar de combatir; con lo que budo significaría "vía de la retención de la lanza".

De esto podemos inferir el doble significado de nuestra práctica diaria y, sobre todo, lo que debemos buscar en ella. El gran guerrero sabe cómo ganar una batalla, pero el maestro es conocedor de un nivel superior por el cual vence antes de entrar en el combate. Este no es otro que evitar la confrontación.

Hay muchas formas de derrotar a un oponente en batalla, pero como demuestra la historia, tan solo hay una de hacerlo definitivamente. Los grandes imperios desaparecieron en tiempos de paz. En Roma se decía: "Si quieres la paz, prepárate para la guerra". La frase adecuada debería ser: "Si quieres paz, prepárate para la paz".

La verdadera vía de las armas consiste no solo en neutralizar al enemigo, sino en dirigirlo de tal forma que abandone voluntariamente su espíritu hostil. La vía de las armas es inexplicable con palabras. Escapa al intelecto. En lugar de hablar inútilmente, ¡buscad la iluminación...! Aquellos que no están de acuerdo con esta enseñanza, no pueden vivir en armonía con el Universo. Su Budo es el de la destrucción. No es un Budo constructivo. Ganar o perder o medirse con los demás con algunas técnicas no es el verdadero Budo. El verdadero Budo no conoce la derrota; no ser jamás vencido significa no combatir nunca.

Con estas palabras del Maestro Morihei Ueshiba ilustraré lo que explico a continuación. Una base para el respeto, una posible filosofía para el Budo en sus dos vertientes y una práctica que trato de llevar a cabo, no solo en el dojo, sino también en mi vida personal.

No combatir no significa perderle respeto al rival o a la idea de la competición. Es algo tan sencillo como lo explicaba Ueshiba sensei: no necesito medirme a ti para saber que soy superior o inferior. La sola suposición de que estoy por encima de otra persona es síntoma de mi propia inferioridad. Es parte de ese orgullo, ese hubris griego, del cual debemos desprendernos porque infecta nuestro camino, nubla nuestra visión y empaña nuestra percepción del Budo.

El Budo debe estar imbuido de un sentimiento de respeto para con todos los que nos rodean. Y voy más allá, con los que no nos rodean también. Comenzando por la persona y con su idea de Budo. Las florituras, adornos, saludos innecesarios, movimientos externos de más allá de la etiqueta o la práctica del arte marcial, son excrecencias que deben ser obviadas y evitadas.

La práctica de un arte marcial conlleva un compromiso para con uno mismo. Y, en tanto en cuanto se practica con un compañero o varios, para con su compromiso también. Podemos practicar en la soledad del Rônin, citando a Carmelo Ríos, pero debemos ser conscientes de todo lo que nos rodea.

Abandona el Budo destructivo. No practiques Kendo como un deporte. No pienses en el Iaido como una tortura. No consideres el Jodo innecesario. Elimina la idea de que el Kyudo es simplemente bohemio. Son artes. Forman parte del Budo. De un todo que lleva al Vacío en el que Todo es uno.

Figuras Históricas: Minamoto Yoshitsune

Sí, está en la web de Zanshin Madrid, pero creo que como ejemplo de samurai y leyenda japonesa, pocos hay que se equiparen a él. (Traducción por El Replicante. Así estará...).

Minamoto Yoshitsune (1159 - 1189)

Pocos samurai aparecen tanto en la historia y conocimiento japoneses como Minamoto Yoshitsune, el brillante general cuyas tácticas ganaron una cadena de victorias para su hermano Yoritomo, que culminaron en la desaparición del clan Taira.

Yoshitsune era hijo de Minamoto Yoshitomo (1123-1160), quien apoyó a los Taira lo largo de los Altercados Hôgen (1156). El propio padre de Yoshitomo fue muerto como consecuencia del incidente, así como once parientes más. En 1159 el mismo Yoshitomo intentó desafiar a los Taira pero fracasó. El año siguiente fue asesinado; su mujer y sus hijos fueron encontrados más tarde y llevados ante Taira Kiyomori, quien los despreció. Yoritomo, el segundo mayor, fue enviado a Izu mientras que Yoshitsune fue enviado a un templo en Kuramayama, al norte de Kyoto. Más tarde fue entregado a la custodia del gobernador de esa provincia, Fujiwara Hidehira (? - 1187). Poco más se sabe con certeza acerca de la juventud de Yoshitsune, aunque historiadores más tardíos llenaron los huecos con una serie de aventuras, en una de las cuales Yoshitsune escapaba del monasterio para ser entrenado en esgrima por uno de los míticos tengu.

En Mayo de 1180, el Príncipe Mochihito, el hijo del emperador retirado Go-Shirakawa, ordenó a los Minamoto levantar armas en contra de los Taira. Aunque Mochihito sería asesinado en junio y Minamoto Yorimasa fracasó en la Batalla de Uji, un fuego había sido encendido en septiembre. Yoritomo levantó un ejército en Kanto. En algún punto en 1180 Yoritomo y Yoshitsune se reunieron, probablemente por primera vez desde su separación en 1160. Sus actividades exactas se sumergen de nuevo en lo desconocido hasta 1184, cuando dirigió un ejérito contra Minamoto (Kiso) Yoshinaka. El 2 de junio de 1183 Yoshinaka había obtenido una gran victoria sobre los Taira en Kurikara y a finales de agosto ocupó Kyoto. Con los Taira a la defensiva, Yoshinaka se movió para asumir el control general sobre los Minamoto, una aspiración que Yoritomo no podía permitir. Usando el pobre comportamiento de las tropas de Yoshinaka en la capital como pretexto, Yoritomo envió a Yoshitsune para expulsarle de la capital. En febrero de 1184 Yoshitsune, quien se había ganado el rango de Sô- daisho (General del Ejército), dirigió un ejército que incluía a su hermano Noriyori (1156 - 1193) y Kajiwara Kagetoki (? - 1200) a la zona de Kyoto. Yoshinaka envió un ejército para tomar posiciones en el río Uji y cubrir los dos cruces principales- los puentes de Uji y Seta. El ejército atacante se dividió en dos partes, con Yoshitsune dirigiéndose al puente Uji mientras que Noriyori cruzó el río hacia el puente de Seta. Ambos asaltos a los cruces fueron exitosos en los dos puntos y los hombres de Yoshinaka perdieron la moral y huyeron. Cuando Yoshinaka recibió las noticias de la derrota abandonó Kyoto e intentó huir del lugar con un puñado de sirvientes, incluyendo al único ejemplo en Japón de mujer samurai – Tomoe Gozen. Pronto fue arrinconado en Awazu y cometió seppukku.

Con Yoshinaka fuera del camino, Yoritomo aseguró el apoyo de los Go- Shirakawa y ordenó declarar la guerra a los Taira. El 13 de marzo Yoshitsune y Noriyori recibieron permiso para marchar hacia las provincias occidentales y se movieron hacia Settsu, la puerta este hacia el mar interior de Setô. El primer objetivo de Yoshitsune era el puesto Taira en Ichi no Tani, una fortificación bien posicionada cubierta por la zona trasera por una escarpada inclinación. Aquí fue hacia donde los Taira habían huido en su retirada de Kyoto y podía ser empleado como una fase para futuros intentos de retomar la capital.

Ichi no Tani estaba escudad en diversos fortines que incluían Mikusuyama al norte e Ikuta no Mori al oeste. Estos debían ser reducidos antes de que Ichi no Tani pudiera ser atacada.

Yoshitsune iba a dirigir una fuerza de unos 10000 hombres alrededor de Ichi no Tani y resolvió atacar por el oeste mientras que 50000 (de acuerdo con las historias de guerra) bajo el mando de Noriyori golpearían desde el este. El 18 de Marzo Yoshitsune se aproximó a Mikusuyama. Temiendo que los Taira reforzarían esta importante posición, Yoshitsune lanzó un ataque nocturno inmediato que echó el fortín abajo. De acuerdo con el Heike Monogatari, los defensores supervivientes, incluídos tres nietos de Taira Kiyomori, huyeron hacia la costa y pasaron hasta Shikoku dejando 500 muertos. Yoshitsune envió a 7000 hombres a las órdenes de Doi Sanehira por el lado oeste de Ichi no Tani mientras él dirigía a los restantes 3000 hacia la cima de los montes que dominaban el fortín.. Mientras tanto, Noriyori había empezado el ataque a las posiciones frontales de los Taira en Ikuta no Mori. Mientras Doi comenzaba a intercambiar disparos con los Taira que se encontraban abajo, Yoshitsune buscaba a un hombre que conociera una forma de bajar a la parte trasera de Ichi no Tani, y el monje Benkei le proporcionó un guía. Con la atención de los Taira totalmente distraída por Doi y Noriyori, Yoshitsune lideró a sus hombres en una escalofriante cabalgada por la pendiente y hacia la parte trasera del fuerte. Aturdidos por la realización de aquello que ellos habían asumido como imposible, los Taira cayeron presa del pánico, su moral destruida por la hazaña de Yoshitsune. Cogiendo al aún niño Emperador Antoku, los comandantes Taira se alejaron hacia sus naves, ancladas justo en la costa. Las barcas rápidamente se llenaron y desplegaron los valámenes, abandonando a más de unos pocos guerreros Taira detrás para luichar y morir en la orilla, incluido el trágico Taira Atsumori.

La victoria Minamoto en Ichi no Tani despejó el camino para un asalto en Yashima, los cuarteles generales de los Taira en Shikoku. Yoritomo decidió adoptar una aproximación cautelosa y refrenó a sus dos combatientes hermanos menores. Los seis meses siguientes se pasaron consolidando las ganancias ya logradas y poniendo en orden a las muchas familias que habían apoyado o se habían opuesto a los Minamoto.

Inmediatamente después de Ichi no Tani, Yoshitsune y Noriyori regresaron a Kyoto y desfilaron con las cabezas de notables Taira por todas las calles. En octubre, Noriyori fue enviado a destruir a los seguidores Taira de Kyushu y comenzó una larga y agotadora marcha a las provincias de occidente.Yoshitsune permaneció en Kyoto y esencialmente actuó como el delegado de Yoritomo hasta principios de 1185. Oficialmente, Yoshitsune era responsable de emitir decretos que ordenaban la finalización de cualquier tipo de violencia en territorio Minamoto. En la práctica, sus directivas cubrían otras tareas, incluida la prohibición de proyectos e impuestos de guerra sin el expreso consentimiento del liderazgo Minamoto.

Durante la estancia de Yoshitsune en Kyoto los primeros signos de ruptura entre él y Yoritomo se hicieron evidentes. Se dice de Yoritomo que negó a Yoshitusune los títulos nobiliarios otorgados a Noriyori y que se enfureció cuando la corte siguió adelante y los aprobó de todas formas. Puede que simplemente fuera cuestion de que Yoritomo quisiera que su delegado se mantuviera fuera de cualquier influencia de la corte, pero parece más probable que el momento estaba preparado para lo que ocurriría tras las Guerras Gempei.

En Marzo de 1185, con Noriyori preparándose para invadir Kyushu, Yoshitsune fue autorizado para regresar a la guerra. Pretendiendo un asalto en Yashima, acantonó una flota de naves en Watanabe (provincia de Settsu). Durante los preparativos discutió con Kajiwara Kagetoki, uno de los sirvientes más cercanos de sus hermanos mayores, acerca de la estrategia, un incidente que pudo muy bien volver más tarde para perseguir a Yoshitsune. En la tormentosa noche del 22 de marzo Yoshitsune decidió que el tiempo era adecuado para navegar y ordenó a sus hombres subir a los barcos. Viendo que el clima era extremadamente adverso, los marineros se negaron a salir al mar, y solo lo hicieron después de que Yoshitsune amenzará con matar a todo aquél que desobedeciera sus órdenes. Incluso así, no todas las naves siguieron a Yoshitsune aquella noche. Imperturbable, Yoshitsune atracó en Shikoku al amanecer y se encaminó a Yashima, a unas treinta millas de distancia. Supo por un guerrero local que, a pesar de la importancia del fuerte, la guarnición Taira en Yashima se había reducido en la actualidad a favor de una expedición a Iyo, una información bienvenida que le empujó a seguir adelante.

Por aquél entonces, Yashima se hallaba separada de la tierra principal por un estrecho canal fácilmente vadeable a caballo cuando la marea estaba baja. La base Taira estaba situada en la playa que encaraba la isla principal, con su flota fondeada en los bajíos al frente, fácilmente accesible. Alertado del acercamiento de Yoshitsune por los fuegos que se encendieron en la cercana Takamatsu y temiendo que una fuerza mucho mayor que la que realmente tenía Yoshitsune estaba en las proximidades, Taira Munemori ordenó la inmediata evacuación del fuerte y huyó a las naves con el Emperador Antoku. Yoshitsune dirigió a sus hombres a una carga hacia el canal y se inició una batalla en torno a los barcos mientras cierto valeroso Minamoto llamado Gotobyôe Sanemoto prendió fuego al fuerte. Para cuando Munemori se dio cuenta de los pocos hombres con los que contaba Yoshitsune, el fuerte ya estaba en llamas. El combate continuó en los bajíos hasta que la llegada del alba forzó un descanso, punto en el que los Taira se movieron más allá del alcance de las flechas Minamoto. En un célebre incidente, los Taira, esperando que su enemigo desperdiciara flechas, enarbolaron un abanico en una de sus naves y retaron a los Minamoto a probar sus habilidades como arqueros con él. Nasu Munetaka, un joven y diminuto guerrero conocido por su habilidad con el arco, fue convocado y Yoshitsune le ordenó que intentara golpear el abanico. Determinado a golpearlo o cometer seppukku en caso de fallar, Nasu cabalgó dentro del agua y soltó una flecha zumbadora, destrozando el abanico- para delicia tanto de los Minamoto como de los Taira.

La mañana siguiente, los Taira navegaron hasta el puerto cercano de Shido mientras Yoshitsune les perseguía de cerca. De acuerdo con el Heike Monogatari, los Taira sobreestimaron los números de las tropas que los Minamoto tenían en Shikoku y acabaron huyendo completamente de la isla. Se reagruparon en Hiroshima en Nagato mientras que Yoshitsune, tras ver las cabezas tomadas, cruzó la provincia de Suo y se preparó para aquello que probablemente sería la batalla final de la guerra. Inspirado por las victorias de Yoshitsune, algunos que apoyaban la causa aparecieron a última hora, reforzando los números de Yoshitsune tanto en hombres como – y esto era más importante- en naves.

Al anochecer del 24 de abril de 1185 los Minamoto navegaron contra los Taira, que esperaban en un lugar que se ha hecho famoso en la historia japonesa como Dan no Ura. Yoshitsune superaba su cantera en número casi por dos a uno (850 - 500) pero los Taira prometieron pelear con fiereza. No tenían otro lugar al que correr y estaban inspirados por el liderazgo y el valor de Taira Tomomori, un guerrero mucho más experimentado que el señor oficial del clan, Munemori. La batalla comenzó alrededor de las ocho, con la marea fluyendo a favor de los Taira. Los Taira se habían dividido en tres grupos, con un gran arquero llamado Yamaga Hidetô comandando la vanguardia. Sus arqueros hicieron un sangriento trabajo contra los guerreros Minamoto, hacinados en sus barcas hasta que las flotillas oponentes se unieron y la lucha se convirtió en una de espada y lanza. Los Taira lucharon bien y el resultado estaba en duda hasta que uno de sus comandantes, Taguchi Shigeyoshi cambió de bando.

Taguchi se abrió paso hasta Yoshitsune y señaló el barco que tenía al Emperador. Armado con este conocimiento y el favorable cambio en las mareas, en contra de los Taira, Yoshitsune reunió a sus samurai y ordenó a sus arqueros disparar a los barcos enemigos. La marea de la batalla se detuvo, se agitó y se volvió en contra de los Taira. El emperador y su madre, la viuda de Taira Kiyomori, se arrojaron al agua y se ahogaron, seguidos por Tomomori otros cientos guerreros Taira. El desastrado Munemori fue capturado y por la tarde temprano el triunfo de Yoshitsune era completo. El clan Taira fue erradicado como amenaza para el poder Minamoto y en 1192 Yoritomo podría ser nombrado Shogûn.

En 1192, sin embargo, Yoshitsune moriría. El mismo año que ganara la batalla de Dan no Ura, Yoritomo ordenó su muerte y en 1189 fue atrapado y forzado a cometer seppukku en el lejano norte. ¿Qué trajo esta caída de la gloria?

Al menos en parte, la naturaleza sospechosa de Yoritomo tuvo la culpa, combinado con su obvia ambición. Su sobrino Kiso Yoshinaka ya cometió el error de contrariarle; ahora Yoshitsune, cuya relación con el futuro Shogûn había empeorado aquel mes, iba a sufrir un destino similar.

Parece que tras Dan no Ura, Yoritomo se negó a premiar a su hermano con títulos, como hiciera tras Ichi no Tani. De acuerdo con el Heike Monogatari y el Asuma Kagami, el rival de Yoshitsune, Kajiwara Kagetoki, tomó cada oportunidad para calumniar a Yoshitsune, evidentemente con buenos resultados. Evidentemente Yoritomo incluso rechazó dejar que su hermano entrara en Kamakura cuando llegó con el prisionero Taira Munemori. Perplejo por la hostilidad de su hermano, Yoshitsune envió una carta a Ôe Hiromoto, uno de los jefes consejeros de Yoritomo. En su famosa ‘Carta Koshigoe’, Yoshitsune desacreditaba las calumnias elevadas acerca de su persona y protestó insistiendo en ser sus leal a la familia Minamoto y a Yoritomo en persona. Cuando esto no trajo ninguna respuesta positiva después de tres semanas en el pueblo de Koshigoe, Yoshitsune volvió a Kyoto. Pudo haber sido perfectamente que ese Go- Shirakawa, ahora una vieja mano en la intriga política, esperaza explotar la situación en su propio beneficio ensanchando la grieta entre los dos hermanos. Los títulos otorgados a Yoshitsune, que incluían la gobernación de Iyo que Yoritomo rápidamente anuló, sin duda levantaron sospechas en Kamakura. De hecho, los eventos del verano de 1185 son tan sombríos que desafían cualquier explicación definitiva de los sucesos que ocurrieron después. Lo que se sabe con certeza es que finalmente Yoritomo decidió deshacerse de Yoshitsune, cuyo comportamiento se pensó que se había vuelto abiertamente traicionero. Yoritomo ordenó a Noriyori tomar el mando de la expedición; Noriyori protestó en beneficio de Yoshitsune y finalmente rechazó de pleno, un acto que le ganó un viaje al exilio. En su lugar fue enviado un guerrero conocido como Tosa no bô Masatoshi que más tarde fue capturado y asesinado por los hombres de Yoshitsune.

Yoshitsune ya había aprendido que su vida estaba en serio peligro y a mediados de noviembre se aseguró autorización imperial de Go- Shirakawa para hacer la guerra a su hermano mayor. En esta ocasión se alió con Minamoto Yukiie, un tío que una vez sirvió junto con Kiso Yoshinaka. Cuando llegaron noticias de un gran ejército aproximándose desde Kamakura, decidieron huir a Kyushu, donde Yoshitsune había sido nombrado jitô por Go-Shirakawa. Desafortunadamente, ambos fueron atacados por hombres del clan Minamoto leales a Yoritomo en Settsu y fueron forzados en última instancia a rendir sus planes a la huida a las provincias occidentales. La mayor parte de los hombres que apoyaron a Yoshitsune y a su tío desaparecieron y en diciembre Yoshitsune era atendido por un puñado de sirvientes, reducido a esconderse en los montes del sur de Kyoto como un simple bandido. Entonces ya había sido despojado de sus títulos y su consorte Shizuka se hallaba bajo custodia; para rematar la cosas ¡Yoritomo incluso había cambiadop su nombre durante su ausencia!

De alguna forma, en medio de muchos rumores de sus hazañas y escondrijos, Yoshitsune se abrió paso hasta Mutsu, donde encontró refugio con su antiguo guardián, Fujiwara Hidehira. Hidehira murió en noviembre de 1187 y dejó un testamento en el que Yoshitsune debería gobernar Mutsu, un deseo que el hijo de Hidehira, Yasuhira, ignoró. Un conflicto estalló dentro de los Fujiwara e inevitablemente, las autoridades de Kamakura supieron la localización de Yoshitsune.

El 13 de junio de 1189, Yoshitsune y su viejo compañero Benkei fueron encontrados en la mansión de Fujiwara Motonari en Koromogawa cuando Fujiwara Yasuhira atacó bajo la presión de Yoritomo. Benkei se las arregló para mantener alejados a los asaltantes el tiempo suficiente para que Yoshitsune matara a su joven esposa y cometer seppukku. La cabeza de Minamoto Yoshitsune fue transportada hasta Kamakura, donde provocó una respuesta emocional por parte de todos los que la vieron. Años más tarde, cuando Yoritomo cayó de su caballo (sufriendo heridas fatales en la caída), la historia que circuló fue que el Shogûn fue asaltado por el fantasma del traicionado Yoshitsune.

Un soldado notable, y clásica, figura trágica, Yoshitsune fue una leyenda más allá de su muerte. Kûjo Kanezame, un leal a Yoritomo, escribió en su diario en 1185:

"Yoshitsune ha dejado grandes logros; a este respecto no hay nada que discutir. En valor, benevolencia y justicia, está ligado a dejar un gran nombre a la posteridad. En esto solo puede ser admirado y alabado. La única cosa en la que decidió rebelarse a Yoritomo. Este es un grave crimen de traición.”

El modo en que Yoshitsune murió le aseguró una paz honorable para la posteridad, mientras que la memoria de Yoritomo llevará para siempre una mancha negra como resultado. Lo que ocurrió en esos meses del verano de 1185 será un misterio, pero los logros de Yoshitsune en las Guerras Gempei cambiaron el curso de la historia japonesa y le otorgaron un lugar entre los más grandiosos samurai.

Sunday, April 16, 2006

Los ataques en Kendo

Bueno pues siguiendo la línea de post contando las "bases" del Kendo ( y tras leer el muy acertado comentario de Small Blue Thing asias compañera ) vamos a ver los ataques que existen en el Kendo de hoy en día.

Men: El ataque básico, el principio y el fin del Kendo. El ataque a la cabeza. Un golpe de arriba hacia abajo que golpea en el centro de la cabeza del compañero. ( Recordar que sólo se golpea a un compañero cuando este tiene la armadura completamente puesta y siempre con su total conocimiento de que le vamos a atacar... )

Kote: Ataque a la muñeca del compañero. Suele ser a la muñeca derecha pero recordar que la muñeca izquierda también es un blanco válido.

Do: Ataque al hígado del compañero. Y el hígado en el cuerpo humano está, salvo extraños casos de mutaciones genéticas, en la parte derecha del mismo y justo bajo las costillas.

Tsuki: Es el único golpe en el que se utiliza el shinai para "pinchar" al compañero. Este ataque va dirigido a la garganta, la cual esta debidamente protegida tambien. No se suele ver en competición porque es muy muy dificil acertar en el blanco y hacerlo bien sin descuidar nuestra propia guardia.

Estos son los 4 golpes básicos. Suponemos que todos los golpes se realizan hacia delante y golpeando de arriba-abajo ( exceptuando el Tsuki).
Si realizamos los mismos ataques pero moviendo nuestro cuerpo hacia atrás ( normalmente porque el desarrollo del combate nos ha llevado a estar pegados al compañero ) se llaman igual pero anteponiendo la palabra hiki a ellos, esto es, hiki-men, hiki-kote, hiki-do.

En el caso del Do si lo lanzamos al otro lado del cuerpo del compañero, esto es como si quisieramos cortar el estómago en vez del hígado, lo llamaremos Gyaku-Do. Si además lo hacemos hacia átras lo llamaremos Hiki-Gyaku-Do. ¿ A qué no es tan difícil como parecia?.

Para finalizar tenemos los golpes a la cabeza que no van al centro de la misma si no que apuntamos a las sienes del compañero. En este caso el golpe se llama Sayu-Men.

Y poco más. Que quede claro que todos estos golpes sólo son válidos si existe Kikentai, es decir, que nuestra energía ( Ki), nuestra espada (Ken) y nuestro cuerpo (Tai) llegan al mismo tiempo a golpear al compañero. Pero para entender bien este concepto os recomiendo que practiqueis, sólo así lo entendereis correctamente.

Una última cosa, seguramente los nombres en japonés esten mal escritos, que conste que soy consciente de ello, pero ya sabreis disculparme... y ya editare este post con los nombres correctamente escritos...

Saludos..

12º Campeonato de Mundo: Korea - Japón

Extraído de la web de nuestro club- en la columna de links de la izquierda- y a su vez de Kendo World Online. El video directo pinchando aquí.

El koreano de blanco y raya azul en la hakama. El japonés de azul riguroso. El hiki do es espectacular. Juzgad vosotros mismos.

Entrenar fuera del Dojo

Resulta embarazoso escribir sobre kendo sabiéndose observada por quienes, en un momento dado, pueden corregir tu práctica dándote un par de estacazos en la cabeza para evitar futuros regüeldos mentales.

- Esta por la cursilada esa de "Kokoro..." de tu post del jueves.

- ¡Y esta por confundir shitachi con kodachi! (esto es más fácil de evitar)

Me siento como si esto fuera a darles más responsabilidades a los colaboradores de este blog, en lugar de compartir algo con ellos. Sea pues, ahí va mi reflexión de hoy, tras un entrenamiento en casa.

Entrenar kendo "por libre", es decir, fuera del Dojo, suele ser complicado a no ser que tengas una casa de techos altos. Muy altos (porque un shinai mide entre 118 y 120 cm., y un bokuto 75 u 80). Además, para el entrenamiento de kata son necesarias dos personas, puesto que se ejecuta entre dos _no como los kata de Karate o las formas de Tai Chi, que son individuales _.

Esto es cierto tan sólo hasta cierto punto.

En el momento de escribir estas líneas, yo he regresado al kendo después de dos meses de bregar con una enfermedad crónica. Durante ese tiempo, aunque no tenía clara mi vuelta al Dojo, echaba mucho, mucho de menos el kendo. Y mi casa no tiene techos altos, palabra. Ni espacio, ni pasillo, ni nada de nada de nada.

De modo que aproveché un espacio que ya había limpiado previamente para la práctica de zazen. Tengo, como muchos madrileños, una terraza de unos tres o cuatro metros, tipo Cuéntame, pero ya cerrada y diáfana, sólo con un altar pequeño en un extremo, y una esterilla y un cojín para la meditación. Empecé a sentarme en la posición de zazen, shikantaza, que es muy semejante a la posición seiza de Artes Marciales, e incorporé mi tsuburi a la meditación.

Shikantaza

seiza


Lo que desde luego es una pasada, si se tiene la posibilidad, es entrenar al aire libre. Al menos para mí lo es. Soy manchega y aprovecho varias vacaciones para ir por mi tierra. La casa de mis padres tiene un patio donde los techos no son problema, y mi padre ha hecho Karate durante más de 15 años, así que puedo utilizarle para repasar los kata. Hacer, hacer y hacer, que es la única manera de aprender esto.

No es que mi mano izquierda haya notado todavía la diferencia, pero me mantiene "en caliente" ;)

Esto no supone nada si, como era el caso, entrenas a lo tonto. Pero sí supone algo importante cuando sirve de complemento a la práctica guiada en el Dojo. Te mantiene pendiente. Te mantiene atento.

Zanshin otra vez.

Wednesday, April 12, 2006

A vueltas con el "por qué": citas que me sirvieron

Antes de que se nos ocurriera esto, solía escribir sobre mi práctica en mi blog personal (al que podéis llegar vía mi perfil). Durante mi primer año de práctica, he citado allí enseñanzas de maestros de Kendo que me han inspirado y animado.

Cuando se habla del objetivo de la práctica del Budo, este puede variar en cada individuo. En lo que a mí me concierne, llego siempre a la misma conclusión final, que es para perfeccionarme a mí mismo.
(Yoshimitsu Katsuse, Maestro de la Escuela Sui O Ryu, a la que pertenece nuestro Dojo)


La gente cree que la razón para dominar la espada es abatir al enemigo. La mía, sin embargo, es la búsqueda de lo divino a través de la espada. Si consigo acercarme a este objetivo alguna vez, mi corazón será como el agua del estanque, quieta y callada como el reflejo de un espejo pulido y brillante; capaz de desenvolverse al instante en cada situación que se presente; capaz de reaccionar sin apoyo ni ayuda ante cualquier dificultad; capaz de comprender instantáneamente aquello a lo que haya de enfrentarme. Para acceder verdaderamente a este nivel de práctica tengo que ser uno con el Cielo.

A través del entrenamiento honesto, y mientras despejo mi mente (
kokoro), busco tan sólo el despertar a la raíz primigenia de lo Divino.
(Yamaoka Tesshu: Concerning the Aims of Kendo. La traducción es mía)


Supongo que ambas citas, sobre todo esta última, pueden despistar a muchos que se acerquen de entrada. Pero, para mí, son clarificadoras: hacen el mismo efecto que Yamaoka Tesshu busca, convertir en agua un cierto malentendido que surge con el concepto "afán de superación" que tanto nos gusta a los practicantes de Artes Marciales, y que tanto daño nos hace a menudo.


En mi pobre experiencia, he visto a muchos compañeros, a mí misma en los malos momentos, tomarse demasiado en serio a sí mismos. Ahora, después de un año y pico de cometer errores constantes, me pregunto si no habría sido menos doloroso si lo que nos tomáramos en serio, desde el principio, fuese la práctica misma.

Siguiendo con el razonamiento, esta última cita me la enseñó Pedro, un profesor de Tai Chi Chuan de Barcelona, con el que compartí mi primer retiro zazen:

¡¿Ande vaaas?! ¡Quita, quita, quita! ¡Simplifica, simplifica!


O sea, deshazte de cosas. Entre ellas, de las expectativas.

Simplifica.

Kokoro.


(este post surge de la clase de ayer: primera vez que me atreví a decir que no había hecho nunca Kirikaeshi, tras un año y pico intentando que no se notara. Será curioso ver cómo responden a esto los senpai).

Pero... ¿qué es eso del Kendo?

Otra pregunta que escuchamos bastante. Desde mi humilde opinión intentaré contestar. E intentaré que no se me vaya mucho la pinza como antes ; )

Literalmente Kendo significa "El camino de la espada". Lo que nos lleva a la conclusión de que el practicante de Kendo aprende a utilizar la espada, la samurai en este caso. Y es cierto. ( Ken significa espada y Do camino).

Podríamos decir que el Kendo es esgrima japonesa, y tampoco estaría equivocado, pues yo creo que el estudio completo de la Katana no puede delimitarse únicamente a una sola disciplina. Para comprender de verdad, o mejor dicho lo mejor posible, el manejo de la espada japonesa deberíamos detenernos a mirar al menos tres disciplinas separadas. Cada una de ellas es una disciplina independiente y podríamos estar toda una vida estudiando únicamente una, sin llegar a aprender todo lo que hay que aprender de ella, pero entre las tres son complementarias.

Intentaré resumir aquí en qué consiste cada una de ellas, de una manera totalmente profana y lo más visual posible para todo aquel que nunca haya visto una exhibición o una clase o algo parecido:

Kendo: El combate, dos personas con armadura, con una especie de palo de bambú luchando la una con la otra. Aqui aprenderemos cómo se luchaba ( mas o menos que nadie se me tire al cuello ).

Iaido: El arte de desenvainar y cortar. Se practica con espadas de metal sin filo y nunca frente a otro compañero. Aqui aprenderemos la verdadera sensación del corte, sentiremos el peso de la espada "real".

Jodo: O como ver la espada desde el lado " malo". Imagina que eres un policia en el Japón medieval, y un samurai enfurecido se abalanza contra ti espada en mano. Tú debes reducirlo pero si le cortas y tu filo prueba su sangre uno de los dos deberá morir.. y tú no quieres matarlo. Ese es el "lado malo" de la espada, el que corta y pincha.

Estudiando y practicando estas disciplinas podremos hacernos una idea global de lo que era el manejo de la espada en la época medieval japonesa. Por supuesto que nos faltan muchas cosas, por supuesto que se puede practicar únicamente una de ellas y ser un verdadero maestro y conocedor del tema, pero sólo intentaba explicar en pocas palabras qué hacemos los que escribimos en este blog, para que nadie se sienta muy perdido si llega aquí casi por casualidad.

Sin duda iremos profundizando en cada tema...

¿Por qué Budo y no Kendo?

Muy buenas humanos, simbiontes, y seres sentientes en general.

Si ya visitasteis este humilde blog ayer y vuestras rápidas mentes se han percatado del sutil, aunque significativo, cambio de nombre puede que os pregunteis ¿ Por qué ?.

La razón es sencilla, y la misma que motivó hace tiempo el cambio de nombre de la página del club donde entrenamos;

No sólo practicamos Kendo, si no que intentamos seguir un camino en el que hay muchas más cosas más allá de la simple actividad física, de la ceremonia, de la competición... etc. Intentamos caminar por un camino, el del guerrero, el del artista, el del honor... el Budo.

"Simplificar" nuestra actividad a únicamente Kendo no sólo no es correcto si no que es hasta discriminatorio con el resto de disciplinas que practicamos y que, todas en su conjunto, conforman esos valores, objetivos y metas que son las que realmente nos han traido hasta aqui, o mejor dicho hasta el dojo. Y nosotros, en estos tiempos donde prima lo anti-indiscriminatorio y politicamente correcto, no queremos ser distintos de nadie... ¿ o en realidad si ? ¿ o quizá lo que nos ha llevado al dojo en primera instancia, lo que nos hace volver alli día tras día, llueve, truene o nieve, con mayor tenacidad que los famosos carteros de antaño, es precisamente un interno deseo, una necesidad de ser distintos ? ¿ o puede que sea la necesidad de reafirmar nuestra propia individualidad dentro de un colectivo lo que nos ha llevado a buscar un lugar que no sólo nos ayude a cuidar y desarrollar nuestro cuerpo y nuestra mente, si no nuestra propia alma ? ¿ puede que esa espina que se clava en nuestra mente diciendonos que algo no funciona, que algo no esta bien ( sí, esa frase de Matrix tiene más razón... ) nos lleve a buscar una senda que nos conduzca a ese lugar, a ese sitio en el que todo tiene sentido y las cosas son como deberían ser.
Y cada día me doy cuenta de que los grandes maestros y sabios que han filosofado durante siglos llevan razón.. ese lugar que buscamos no esta al final del camino si no que ES el camino. Lo que debemos decidir es cómo recorreremos ese camino...

Desde este humilde lugar intentaremos mostrar cómo hemos elegido nosotros andar ese camino, y algunas formas más de hacerlo para que cada cual pueda decidir cúal le gusta más, o mejor aún, buscar otra totalmente distinta.


PD. Como todos los post me queden tan profundos y rimbombantes esto va a ser muy duro...

Tuesday, April 11, 2006

Presentación


Irasshaimase, o bienvenido a este blog.

Sin más ánimo que el de informar acerca de este arte que llevo ya unos años practicando, abro esta bitácora en colaboración con aquellos mencionados en el margen y que espero se vayan presentando ellos mismos.

Yo soy Omen Cruáry o Danae, también conocido en la blogosfera como "El Replicante".

Actualmente poseo el grado de Shôdan de Kendo. Lo que en términos más familiares y para que todos los occidentales lo entiendan sería "Cinturón Negro Primer Dan".

Nuestro deseo no es otro que el de compartir con vosotros, lectores- y espero que muy pronto participantes, al menos en este blog- nuestras experiencias con y para el Kendo, así como poder, en la medida de lo posible, informaros de ciertas actividades relacionadas que se vayan produciendo, cuando menos, en la Comunidad de Madrid.

Particularmente quisiera dedicar mi trabajo en este blog a determinadas personas:

Mis compañeros en el dojo donde entreno porque ellos SON el dojo donde entreno.
A Blue Thing, de quién nació la idea de este blog.
Los practicantes de Kendo que tengan a bien visitarnos, leernos y dejar su huella.
Y en especial a mi compañero Carlos, que lleva ya unos cuantos años haciéndome de guía en este arte marcial y soportando con filosofía mi peor defecto.

A todos: domo arigatou gozaimasute. Muchas gracias.

"¿Y por qué te ha dado por ahí?"

Dado que, si tuviéramos que hacer una encuesta sobre las preguntas abstrusas que nos ha hecho la gente al enterarse de que practicábamos Kendo, esta las resumiría todas, he considerado apropiado que mi primer post responda a esta pregunta.

- ¿Y por qué te ha dado por el kendo? _ en mi caso, la preguntita de marras la span style="colorformuló mi padre, añadida de un "¡A estas alturas!".

Lo cierto es que no es una pregunta idiota: no porque te la hagan los demás, sino porque sueles hacértela también tú mismo.

- ¿Por qué Kendo (¡a estas alturas!)?

He buscado la respuesta para escribir este post más allá de donde lo hago habitualmente. Desde que descubrí que el Kendo existía, con poco más de siete años, hasta que empecé a practicar, cumplidos los 30, pasé un largo tiempo de fascinación por la disciplina de la espada y de frustración por no poder permitirme las clases. Lo cual quedaba muy bien para responder al "¿Y por qué te ha dado por el kendo (a estas alturas)?". Aunque la historia de la niña pobre que se quedó alucinada la primera vez que vio cruzarse dos espadas de luz es verídica: tanto me influyó mi primer visionado de El Imperio Contraataca que me llevó a escoger carrera, doctorado y más tarde religión. Pero hoy he entendido que no fue ese el motivo de que empuñara por primera vez un shinai.

No hacemos kendo porque nos guste el deporte (aunque a algunos nos guste). No practicamos kendo porque nos interese el Japón (aunque sí nos interesa), ni por motivos religiosos (aunque a muchos nos influyan éstos).

Yo hago kendo para deshacerme de mi ego. Sólo así puedo encontrarme a mí misma.

Hago kendo porque en la práctica de la espada encuentro silencio. Porque cuando entro en el Dojo, el exterior queda fuera: mi padre y mi madre, la petarda de mi jefa, las facturas por pagar o la bronca con mi novio de ayer; también quedan fuera los trapos, las vacaciones, Internet, los trabajos que me proporcionan éxito, en forma de dinero o de fama. Todo eso queda fuera.

Cuando empiezo a hacer kendo sólo quedamos yo y la espada.

Y después (si el momento es propicio), sólo la espada.

Zanshin.


Supongo que, si estás leyendo este blog recién nacido y has llegado hasta este párrafo es porque seguro que tú también te estás preguntando "¿Y si me da por eso del kendo?". No sé si mi reflexión puede ayudar mucho a los que se acercan a la vía de la espada por lo deportivo, lo friki o lo místico: porque, de hecho, las tres formas de acercamiento tienen que ver, y son válidas.

Pero si no te consideras un deportista, ni un otaku, ni te va lo místico, también deberías probar.

Y a lo mejor te llevas una sorpresa.

Monday, April 10, 2006

¿Una definición de Kendo?

¿No sabéis que en las carreras del estadio todos corren, mas uno solo recibe el premio? ¡Corred de manera que lo consigáis! Los atletas se privan de todo; y todo por una corona corruptible; nosotros, en cambio, por una incorruptible. Así pues, yo corro; no como dando golpes al aire; no sea que, habiendo proclamado a los demás, resulte yo mismo descalificado.

Corintios, 9, 24